Si no lo has notado, es agosto, lo que significa que la temporada de lluvias y huracanes está en su apogeo. Como bien sabes (por experiencia propia o a través de tus hijos), una gripe mal tratada puede desembocar en problemas serios de salud, por eso es importante cuidarse desde el primer síntoma de malestar. Numerosos estudios han demostrado que un adulto con un sistema inmunitario promedio puede llegar a padecer hasta cuatro resfriados al año, los cuales duran en promedio una semana. Y sí, un resfriado, por normal y cotidiano que parezca, es una enfermedad, y como toda enfermedad implica una agresión a nuestro organismo.

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El problema principal de estar enfermo es que siempre se siente como el fin de tu vida como la conoces, como si el sufrimiento nunca fuera a terminar. Todos hemos experimentado despertar a las 7:00 de la mañana sintiendo el cuerpo cortado, la nariz congestionada y los ojos vidriosos; maldecimos el horrible sonido de la implacable alarma del celular y también maldecimos el día que nacimos… Básicamente, nos sentimos como trapo de inmundicia. De pronto, tu fantasía más añorada es permanecer en la cama acurrucad@ en posición fetal, por lo que tener que ir a trabajar es la peor de las torturas.

La Work Foundation -una organización británica independiente y sin ánimo de lucro dedicada al estudio e investigación de los aspectos relacionados con la mejora de las condiciones laborales- afirma que el costo de trabajar durante la enfermedad supera en 1,5 veces el del tiempo perdido por el absentismo laboral del trabajador. Dicho de otra forma, es más caro -más que el doble- ir a trabajar enfermo que quedarse en casa.

Habla con tu jefe acerca de quedarte en casa si te encuentras indispuesto y plantea la posibilidad de trabajar desde casa. Es lógico que si no te alcanza la energía para levantarte, mucho menos para tomar decisiones. En caso de que no tengas la oportunidad de descansar y recuperarte bajo la protección sagrada de tu hogar, te compartimos cómo permanecer productiv@ y activ@, a pesar de la plaga que azota tu cuerpo:

  1. Medícate. Toma medicina que realmente funcione para ti y no te produzca efectos secundarios que resulten peores que la enfermedad original. Asesórate con un profesional de la salud, por supuesto.
  2. Anota todo lo que tienes que hacer y lo que realmente puedes terminar mientras te encuentres enfermo. Cancela juntas y reuniones que no sean absolutamente necesarias. En resumen, prioriza el trabajo.
  3. Trabaja poco a poco y no realices multitasking. Comienza con la primera tarea y continúa una a una. Recuerda tomar pequeños recesos. Detente cada vez que te empieces a sentir cansado o sientas migraña. Lo más importante es recuperarte.
  4. Ponte metas alcanzables para cada día que estés enfermo. Planea trabajar una hora más o menos. Haz más conforme te vayas sintiendo mejor. La manera más óptima de sobrevivir las tarde es realizando trabajo de corrido durante un tiempo determinado y no estar pendiente del reloj.
  5. Concédete un premio por alcanzar tus metas. Pueden ser premios sencillos, como checar Facebook o platicar con un amigo.
  6. No dejes que tu humor determine tus modales. El sentirte indispuesto no es justificación para ser grosero y antipático con tus compañeros, eso nunca termina bien. El estrés perjudica la salud física.
  7. Mantente alejado de tus compañeros de trabajo para evitar el contagio. Tal cual.
  8. Lava y desinfecta tus manos constantemente, y cubre tu boca con tu antebrazo si toces o estornudas. También puedes utilizar pañuelos, pero tienes que tirarlos inmediatamente y lavarte las manos.
  9. Desinfecta los objetos que entren en contacto contigo, tales como teléfonos, manijas, y teclados. Trata de no compartir plumas. Nunca se es demasiado precavido.
  10. Come bien, duerme bien y toma mucha agua. Tu sistema inmunológico necesita comida saludable, sueño reparador y fluidos adecuados para combatir la enfermedad y mejorar rápidamente.

Lo ideal es que no vayas a trabajar mientras estés mal y no regreses antes de encontrarte completamente recuperado, ya que se pueden agravar los efectos de la enfermedad inicial y dar como resultado malas actitudes en el trabajo; sin embargo, entendemos que las posibles consecuencias de ausentarte propicien  que sientas presión para estar presente en la oficina, por eso los consejos.

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En ese sentido, hacemos un llamado a que las empresas tomen una actitud flexible y entiendan que los trabajadores son más productivos si están de mejor ánimo. Si eres un directivo con una actitud severa respecto a las ausencias, aunque estén justificadas, te equivocas. Atrás quedaron los días en que se favorecía el “presentismo” sobre el bienestar del colaborador y debes asumirlo.

 

Fuentes:

Why do employees come to work when ill? An investigation into sickness presence in the workplace

¿Por qué vamos al trabajo estando enfermos?

 

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