El aire acondicionado está haciendo un ruido espantoso. Mi compañera de al lado está vociferando al teléfono,  al otro lado de la oficina una fotocopiadora rebelde  le está haciendo la vida imposible a alguien y éste se desquita maldiciéndola estrepitosamente. Por un momento, mis audífonos se ven más seductores que de costumbre. Dudo que a alguien le importe que me ponga a escuchar mi lista de “Música para trabajar” de Spotify.

 

La música consuela un corazón roto, establece el ánimo para la aventura al gimnasio o la fiesta de la noche. También solemos colocarnos nuestros audífonos para evadir el ruido ambiental o el silencio de ultratumba. En lo personal, no conozco mayor válvula de escape que la música. En términos biológicos, los sonidos melódicos ayudan a liberar dopamina en las áreas del sistema de recompensas del cerebro, tal como lo haría saborear un delicioso chocolate, observar algo/alguien atractivo u oler un aroma placentero.

 

No importa el contexto, escuchar música tiene un efecto mágico  en nuestro humor, pero su increíble poder no se limita a nuestro estado de ánimo; además de hacer que un trabajo repetitivo se sienta más animado, también tiene beneficios positivos en nuestra concentración.

 

Sin embargo, para disfrutar al máximo los efectos que puede desatar en el área de la productividad laboral, la cuestión es elegir la música adecuada. No es lo mismo escuchar una sonata de Chopin que Bad Blood de Taylor Swift. Te compartimos algunas recomendaciones en ese sentido.

 

Evita las canciones con letra

No recomendamos escuchar canciones con letra, porque nuestro sistema límbico se estimula y provoca emociones relacionadas con situaciones del pasado que pueden distraernos si no sabemos gestionar bien nuestro autocontrol emocional. Las mejores alternativas siempre serán autores de música clásica (Mozart, Bach, Haydn, Vivaldi, Handel o más actuales como David Lang), la música instrumental y electrónica (verificar que no incluya voces).

 

Ten una lista de reproducción variada

Nuestras mentes se acostumbran a las cosas muy rápido, y comienzan a ignorar lo que se vuelve repetitivo o que no ha tenido ningún cambio en un periodo de tiempo establecido, por lo que es necesario mezclar la música que escuchas a menudo. Un consejo importante es crear listas de reproducción variadas que ronden las dos horas con el fin de evitar las interrupciones para seleccionar nuevas canciones cada cinco minutos. Una vez que termine será el momento ideal para tomar un descanso, manteniendo al máximo la productividad mediante la estimulación de nuestro cerebro sin causar interrupciones importantes.

 

Evita las favoritas

Todos tenemos músicos y canciones favoritas, pero escucharlos simplemente te generará distracciones, sobre todo si te sabes las letras de memoria porque el impulso de tararearlas se apoderará de ti. Sin embargo, cabe aclarar que lo anterior aplica sólo si se trata de retos nuevos, ya que si nos enfrentamos a una tarea que hemos hecho muchas veces antes, aunque sea compleja, nuestro rendimiento aumentará si a la vez estamos escuchando música que disfrutamos.

 

Así que ya lo sabes, escuchar música siempre es buena idea.

 

Fuentes:

This is the kind of music you should listen to at work

The complete guide to listening to music at work

What Listening to Music at Work Does to Your Brain (and Your Team)

The 50 Songs (and Albums) to Listen to at Work

Para estudiar mejor: la música puede hacer más efectiva la concentración ante los libros

 

 

 

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