Las personas suelen pensar que la organización personal es el alfa y omega de la productividad, que dominarla, equivale a una suerte de Santo Grial del éxito. Por ese motivo, un destructivo mito se ha gestado dentro del universo de la eficiencia, y es que creemos, que se puede lograr hacer todo si tan sólo seguimos el sistema correcto, ya sean diagramas de flujo, listas de tareas pendientes o consejos de expertos. No podríamos estar más equivocados.

Vivimos en un momento de la historia donde el flujo ininterrumpido de información y comunicación, aunada a nuestra disponibilidad 24/7, significa que podríamos trabajar día y noche y jamás estar al corriente. El trabajo nunca termina, por lo que tratar de abarcar todas las actividades que se nos presentan eventualmente resulta insostenible. Podrás mantener ese ritmo durante un corto período de tiempo, pero el estrés te pasará la factura, dando lugar a una serie de efectos desagradables.

 

 

 

Claro, trabajar indiscriminadamente es altamente valorado por los superiores, pero ¿es realista dirigirse hacia un camino que impactará en gran medida tu vida? En vez de consumirte con recetas ficticias de organización personal que se asemejan más bien a milagros, los expertos aconsejan un ritmo más lento pero constante cuando se trata de ser eficiente. Los resultados pueden no ser tan inmediatos como en el primer método, pero en contraste, este último se mantendrá a largo plazo.

 

El camino para lograr una verdadera organización personal no está en encontrar la manera más efectiva y veloz de hacer de todo; simplemente sé reflexivo y decide qué es lo que realmente tienes que hacer. O para ser precisos, decide que NO tienes que hacer.

 

Con esto no se pretende aconsejar que hagas lo mínimo indispensable, se trata más bien de trabajar ardua e inteligentemente al mismo tiempo. Por ejemplo, puedes crear una lista con no más de cinco objetivos para alcanzar en un lapso determinado y únicamente concentrarte en ellos. Asegúrate de compararla con tu equipo y tu superior inmediato para que todos se encuentren en sintonía.

Como tip, te sugerimos que el periodo que establezcas incluya tiempo extra para hacerle frente a cualquier asunto inesperado que pueda surgir. Sin embargo, ante indicaciones como “deja lo que estás haciendo y termina esto otro”, no te quedes callado y asumas, mejor opta por preguntar ¿qué tarea priorizamos? De esta manera, estarás aclarando que no formaba parte de los objetivos originales. Decir que sí a todo es síntoma de falta de asertividad y baja autoestima, además de ser un acto de sometimiento.

 

Si se aplica a una escala mayor, este proceso ayudará a todos los involucrados a obtener mejores resultados sin caer en el exceso de trabajo, el cual podría poner en peligro la salud, la perspectiva, el ambiente laboral y hasta tu vida familiar. Recuerda, la organización personal no es sobre abarcar más allá de lo humanamente posible,  sino de sacar excelentemente tus labores.

 

Fuentes:

7 Things You Need to Stop Doing to Be More Productive, Backed by Science

A Personal Approach to Organizational Time Management

The Myth of Work-Life Balance

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